Solsticio


Por Patricia Chamadoira
Fotografías por Emilio Campos

︎︎︎Patricia Chamadoira Agudo (Barcelona, 1993) graduada en Lengua y Literatura Inglesa por la Universidad de A Coruña y posgraduada en Diseño y Dirección Creativa de Moda por la Universidad de Vigo.

Sus diseños beben de la confluencia de ambas ramas, tan relacionadas con el arte. 
Ahora mismo en desarrollo de su último proyecto en el que investiga la psicología del ser humano en relación con la vestimenta mientras confecciona una colección totalmente reciclada a través de la historia de sus tejidos.


Nos cuenta a continuación cómo ha sido el proceso creativo detrás del mismo: Solsticio. 



Patricia Chamadoira

Este proyecto empieza con el interés hacia los casos abiertoslas sectas, los asesinos en serie y los cultos religiosos; la psicología del ser humano, tanto del individuo como de los colectivos que lo siguen, la forma de expresarse a través de sus propios actos y rituales poco ortodoxos. Un interés creciente gracias al acceso a dichas historias a través de diversas plataformas y también gracias a la perspectiva en la que me hallo, un mero espectador que conoce todos los entresijos pero que no forma parte de ellos.

Tras el visionado de Midsommar el pasado verano, y la lectura de Ritual ese mismo año, me decidí a transmitir a través de estas historias todo lo que había ido recopilando hasta la fecha y volcarlo en una duda que me frecuenta: ¿transmiten las sectas de ambas obras su identidad a través de su vestuario o es este el que les impone su propia identidad? 


Fotografía Emilio Campos (@its.mochi)



« En la colección se ve reflejado un ambiente rural, a través de bordados florales y una paleta de colores pastel que nos recuerda a los paisajes ingleses,
ocultando un escenario de terror tras un vestuario inocente. »






En el proceso de investigación estuvo muy presente el estudio de Jesús Palacios, Folk Horror: Lo ancestral en el cine fantástico, para situar ambos filmes en un ambiente rural donde la reutilización de tejidos es crucial, y la sensación de tranquilidad producida por la naturaleza se ve interrumpida por violentas escenas que ocurren en el núcleo de ciertas sectas rurales. Según la propia definición de folk horror, este se trata de “un subgénero del terror en donde las historias se ambientan en zonas rurales, rodeadas de leyendas, misterio y peligro. Aquí, la tecnología, el ritmo frenético y lo despersonalizado de las grandes ciudades están ausentes, para dar paso a la lentitud, a las supersticiones, a las costumbres abandonadas por la mayoría y a los secretos del pueblo, inconfesables e imperdonables.”

The Wicker Man (película basada en la novela Ritual) fue estrenada en 1973 bajo la dirección creativa de Robin Hardy. En los rituales que se pueden observar en ella, la naturaleza cobra vida, y el sacrificio final a favor de la cosecha pondrá el punto en común con el siguiente largometraje. Es este ambiente rural el que se verá reflejado en la colección a través de bordados florales y una paleta de colores pastel que nos recuerda a los paisajes ingleses, ocultando un escenario de terror tras un vestuario principalmente inocente.


« Concibo la moda como una disyuntiva constante entre el fast fashion y la ética de la reutilización de materiales. »

Midsommar, estrenada en 2019 bajo las órdenes de Ari Aster, cierra el círculo hasta la fecha del Folk Horror. A pesar de las grandes diferencias en las tramas, cuentan con semejanzas en los puntos clave, pudiendo llegar a considerarla un remake de The Wicker Man. Aster, junto con el diseñador de producción Henrik Svensson, creó un universo estético donde el uso del blanco, las flores y las runas cobran gran importancia.

Para comenzar el proceso de creación de la colección, he partido de Bode, la cual no es solamente la finalista del premio LVMH si no también la ganadora de los premios CFDA. Emily Adams Bode (Atlanta 1989), colecciona pequeñas piezas de casas de muñecas de 1960, confecciona ropa utilizando tejidos antiguos de su abuela y tiene en su agenda de contactos coleccionistas de antigüedades desde Europa hasta América.

Bajo la misma estética se encuentra The Vampire ś Wife, o la diseñadora Batsheva, cuyos patronajes que nos recuerdan a La casa de la praderahan sido de gran inspiración para la colección. A nivel nacional destaca el jienense Moises Nieto, finalista en doble ocasión en el concurso Who’s next?.

Teniendo en cuenta que el patronaje de la colección está basado en los diseños sencillos que usan las sectas, la parte donde se ha puesto más mimo ha sido la selección de tejidos, ya que estos permiten jugar y dar colorido a los estilismos. Las piezas de ropa son sencillas precisamente porque el vestuario de las sectas pretende eliminar las conciencias individuales haciendo vestir a todos sus integrantes de la misma manera. A través de pañuelos bordados, manteles adornados con vainicas y ajuares familiares de puro algodón e hilo, la colección mezcla estos tejidos con las conocidas mantas zamoranas o maragatas y colchas de cama típicas de las aldeas de Galicia. Esta combinación refuerza así la técnica aplicada, el patchwork.


Fotografía Emilio Campos (@its.mochi)
Es precisamente a través del proceso de búsqueda de los tejidos dónde he pedido encontrar la verdadera esencia de este proyecto, dónde he podido crear un imaginario a través de los hallazgos de anticuario que poco a poco se han ido entrelazando para ordenar una serie de ideas inconexas en mi cabeza. He buscado la forma de exteriorizar mis inquietudes con respecto a cómo concibo la moda, una disyuntiva constante entre el fast fashion y la ética de la reutilización de materiales.

Al inicio cuestionaba si transmitían las sectas de Midsommar y de Ritual su identidad a través de su vestuario o era este el que les impone su propia identidad. Podría decirse que identidad y vestuario son una relación interdependiente puesto que los dos factores se retroalimentan. Existe una sinergia entre ambos conceptos que hace que no se puedan considerar de manera separada, ya que la consecuencia de la elección de un vestuario afecta a la identidad del individuo y esta, a su vez, afecta a la manera de vestir. En el caso de mis referentes tratándose de pequeñas comunidades cerradas que viven en el rural y reutilizan los elementos que obtienen, podemos afirmar que vestuario e identidad van de la mano y que no podría existir el uno sin la otra.


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@blondietriz

Abril 2021 
@bodermagazine

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