Amanda Alba


ENTREVISTA

Por Laura Meijueiro
Imágenes: Amanda Alba

︎︎︎Amanda Alba se ha convertido en poco tiempo en una de mis ilustradoras actuales favoritas, y no lo digo por decir. 

Llegué hace unos meses a su perfil de instagram y desde entonces me he sentido atrapada por su manera de hacer y de decir, conectada directamente con la emoción. Un recorido por sus ilustraciones es como estar urgando en su intimidad, pero a la vez también en la mía, y quizás es esa sensación la que me produce un magnetismo inevitable hacia su obra.

Nos citamos una mañana de domingo por Skype para hablar mucho de la vida y un poco también de su trabajo. 










« No nos incomoda ya tu cuerpo desnudo, pero sí que llores y muestres tu debilidad sin ocultar los detalles. Si eres una chica todavía tiene menos interés. Por eso de infantilizarnos. »




Amanda tiene 27 años y es natural de Cornellà de Llobregat. “Actualmente vivo al día” dice, “Trabajo cara al público, no porque me guste, si no porque quiero liberar mi trabajo artístico de la presión que me generaría vivir de ello, y dedico todo mi tiempo libre a cuidar de mi gato, a darle vueltas a las ideas que me acompañan y a dibujar.”

Cuando le propuse a Amanda participar en este número, ambas teníamos claro que no queríamos una entrevista seria sobre el mundo del arte, discursos artísticos, búsqueda de un estilo… Personalmente, me resulta más interesante conectar con las personas y conocer lo que tienen que decir, sus emociones  delante y detrás de su obra. Y precisamente creo que la emoción es el medio natural de Amanda.

“Soy una persona que se evade fácilmente y caigo incluso en la apatía. El proceso creativo depende de mi estado anímico, y las rachas malas también son oportunidades para reflexionar más adelante. Todo lo que cae en mis subconsciente es susceptible de ser reinterpretado, normalmente desde mi parte más consciente. Necesito formalizar las ideas que me interesan de manera esquemática y creo que por eso mi forma de dibujar y escribir es cada vez más sintética. Responde a lo justo y necesario para conseguir entender mis pensamientos y aclararme. Por eso me gusta compartir mis dibujos en instagram, porque es la plataforma más directa, aunque no me sienta cómoda con sus políticas”.




Adentrarse en el mundo creativo de Amanda es como estar hurgando en una intimidad conocida; en este caso es la suya, pero también podría ser la mía. La emoción y el lenguaje directo hacen que la conexión con su obra resulte casi instantánea pero, ¿Qué hay del miedo a exponerse?

“Creo que nuestra educación está enfocada a unas formas de interpretar, ver y leer al resto que nos limitan. Cuando otra persona expresa públicamente sus emociones y su vulnerabilidad se interpreta como algo innecesariamente ridículo, algo que deberías quedarte para ti, para tu intimidad más personal porque a los demás muchas veces nos incomoda saberlo. Estamos rodeados de muchísima información banal y vacía, pero el saber que alguien está en la mierda, por ejemplo, porque su vida sentimental es un desastre, y quiere expresarlo a través de redes sociales, eso nos sobra un poco. Aunque tú no pretendas victimizarte acabas fácilmente con ese papel colgado.” “No nos incomoda ya tu cuerpo desnudo, pero sí que llores y muestres tú debilidad sin ocultar los detalles. Si eres una chica tiene todavía menos interés. Por eso de infantilizarnos. Una chica hablando de su vulnerabilidad no es el tema serio que atañe a una realidad colectiva. Es poco significativo, como muchas veces lo ha sido lo que las mujeres piensen o sientan.”


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Y es que en este caso lo personal es político, pero también es arte y es crítica social, casi siempre con el humor como arma con la que plantarse frente a quienes todavía piensan que la oscuridad y la comedia no son cosas de chicas. “Son formas de expresarse con las que creo que no se nos permite la misma legitimidad. Cuesta más ser tomada en serio y es muy fácil hacer simplemente el ridículo.” En relación a esto, cuenta una anécdota con un profesor en la universidad de Bellas Artes de Barcelona: “Se acercó para comentar mi trabajo. Parecía interesarle. Su objeción final fue: “Pero tú eres muy limpia para dibujar así. Esto que haces es muy punk, tú te ves una niña así tan bien.” Su idea era alagarme. Para él hubiera sido coherente mi trabajo si yo hubiera sido un tio punki, eso me da mucha risa”. “En estos comentarios y en muchas otras reacciones se encuentra esto de lo que hablamos, sobre qué es lo que se nos permite y dónde no se nos ha reservado espacio. Cómo decía una amiga mía: “Las chicas buenas son limpias y pintan flores.” Porque a día a de hoy es lo que se sigue esperando de nosotras, y si además lo hacemos sin molestar mucho, mejor.



Revisando publicaciones en su perfil, me topo con una del pasado verano en la que anunciaba una exposición y a la vez aprovechaba para hablar sobre los discursos y los no discursos artísticos, y yo, a quien este tema suele traerle quebraderos de cabeza, no puedo ignorarlo y le pregunto sobre ellos:

“Yo no soy una gran oradora ni llevo la palabra de nosequién a nosedonde, ni soy política ni debo convencer a la gente de que las mierdas que voy a hacer son la hostia. Entiendo que está bien tenerlo si quieres moverte por el mundo becas y convocatorias en general, porque te piden algún texto más o menos conciso que acompañe y presente tu obra. Como es algo que a mí no me interesa, si escribo algún statement es porque quiero decir algo y eso ha fluido. Por suerte, no me he visto muy obligada a construir un único y elaborado discurso; me gustaba últimamente pensar en las formas de burlar a un hegemónico y violento sistema de representación”.





« Si pusiera encima de mi trabajo artístico la presión de vivir de ello probablemente se fuese todo a la mierda » 




Empezamos hablando del presente y de tu situación actual pero, ¿Qué hay del futuro?

“Vivir del arte, aunque de entrada pueda parecer una idea muy tentadora, no creo que fuese una fórmula que funcionase para mí. Soy una persona que se agobia bastante, tengo ansiedad y eso me bloquea. Si pusiera encima de mi trabajo artístico la presión de vivir de ello probablemente se fuese todo a la mierda”. “No me gusta trabajar cara al público, pero me da la estabilidad económica que necesito para seguir teniendo algún espacio de libertad personal, como cuando me dedico a mi trabajo artístico. Quiero protegerlo y disfrutarlo como tal”. “Todos esos sueños de vivir solo de becas y residencias son, en su mayoría y en mi opinión, sueños para los pijos, y en su minoría para los que estén dispuestos a sufrir de inestabilidad y precariedad constante. En mi caso, mi salud mental no me lo permitiría”

Como en cualquier actividad creativa, el miedo a quedarse sin ideas es bastante habitual, y aceptar y convivir con las etapas de sequía creativa no siempre resulta sencillo, ¿Cómo te enfrentas tú a ellas?

“Es una sensación que a mi me acompaña cada dos por tres e incluso ya he naturalizado. Se ha acabado. No hay nada más que aportar. Siempre la sensación se presenta como la más contundente de todas las veces anteriores, y suelo caer en mi propia trampa de pensar “Esta vez va en serio” o “Esta vez sí que es la última”. Un poco como cuando te enamoras, pero es mentira. Después de estas pequeñas crisis existenciales siempre vuelve algo con más fuerza, así que cuando sucede lo acepto y lo abrazo, y me digo a mí misma que si esto se ha acabado, todo bien. Algún día tal vez llegue ese momento. Intento no juzgarme.”

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@4manda4lba


Abril 2021 
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